martes, 13 de mayo de 2014

Great bustard

Un año más no se ha faltado a uno de los espectáculos más bonitos que nos depara nuestra naturaleza: el celo de la avutarda. Pasé dos días, en compañía de Ignacio Medem y Javier Valladares, en los hides de la asociación ANSER que gestiona Manuel Calderón Carrasco.

Las sesiones avutarderas están entre las más duras que un fotógrafo puede experimentar, sobre todo por la duración, que viene a ser de unas quince o dieciséis horas. Pero sarna con gusto no pica....si se tiene suerte se puede presenciar uno de los celos más espectaculares que existen.

El primer día me tocó el llamado 'hide del mochuelo' y pude disfrutar también del pequeñín.




Este día no hubo suerte con la luz, ya que las avutardas aparecieron por la tarde cuando el sol estaba en todo lo alto. Aún así pude disfrutar de un pequeño grupo de hembras.




Estuvieron alimentándose alrededor del hide y también descansaron un buen rato tumbadas. Esto no pasó desapercibido por un macho que pronto hizo acto de presencia.



De repente ví que se preparaba para hacer la tan ansiada rueda que todos perseguimos. Todo a muy pocos metros, a la distancia ideal para llenar lo suficiente el encuadre.





A pesar de que la luz no era buena me brindó un espectáculo sublime. El macho estuvo un buen rato rondando a las hembras pero éstas no estaban por la labor y decidió probar suerte lejos de allí.

Empezó a caer la tarde y no hubo ningún movimiento en las inmediaciones del hide. Una pena que con la bonita luz del atardecer no apareciera ningún ejemplar. Sólo apareció un alcaraván por la zona, con sus bonitos y expresivos ojos.


El día finalizaba y sólo me quedaba intentar unos contraluces del mochuelo antes de que emprendiera su marcha para alimentarse.



La verdad es que las luces del atardecer eran bastante bonitas.



Aquí finalizó mi primera sesión avutardera.

El segundo día cambié de hide y nada más empezar el día observé que un macho estaba haciendo la rueda en varios puntos cercanos.



Estaba a una distancia que también me gusta. No muy cerca pero sí lo suficiente para mostrar al ave y su entorno en detalle. Al rato empezó a pavonearse de un lado para otro, con esos andares tan espectaculares que gastan.



Se dirigía al punto que tenía en mente para hacer su despliegue, tras unas rocas.



Después de un rato anunciando su celo a los cuatro vientos emprendió nuevos rumbos en busca de las tan ansiadas hembras.


Este día sólo pude disfrutar a primera hora de la mañana, con muy buena luz. No hubo ningún movimiento más durante el día. A última hora de la tarde presencié a través del visor de la cámara una cópula y quedé impresionado por el ritual del macho antes de consumarla.

En general me fui bastante satisfecho con la experiencia vivida en tierras extremeñas y por la compañía. De nuevo dar las gracias a Manuel Calderón por el trato recibido.


2 comentarios:

  1. Muy buenas todas Félix, impresionantes esas avutardas y los contras del mochu muy guapos tambien, enhorabuena, un abrazo :)

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  2. Muy muy buenas Felix te llevastes una muy buena coleccion de fotos un gran trabajo. Un saludo desde Zumaia.

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