martes, 13 de mayo de 2014

Little bustard

Tenía muchas ganas de disfrutar de esta especie. Poder tenerla por primera vez en el visor de mi cámara era algo que llevaba tiempo deseando. Para ello visité los hides de José David Gómez, en Calera y Chozas. Me gusta mucho el trabajo que lleva a cabo con las especies que trabaja. Su buen hacer y buen gusto en la configuración de los hides hizo que no me lo pensara dos veces.

Ese día tocaba madrugón importante para poder entrar de noche y no molestar o asustar al protagonista de esta historia. Acompañado por Raúl, el hermano de José David, me introduje en el hide y permanecí aproximadamente una hora y media esperando a que las primeras luces inundaran el escenario.

Cuando la luz era escasa ya hizo su primera aparición pero decidí no apretar el obturador. Me limité a disfrutar de su presencia a través de las redes de camuflaje. Tal y como vino, desapareció...adrentrándose en la espesura de la vegetación. Ya no lo veía pero sí escuchaba el sonido que emite constantemente.

Cuando volvió a su cantadero la luz ya era aceptable para tomar las primeras imágenes.



Un rato después se parapetó detrás de la vegetación y pude sacar estas imágenes de luces, sombras y desenfoques. Particularmente son de las que más me gustan de la sesión.




Después de un buen rato teniéndolo delante del visor temí que no haría el clásico salto de su reclamo. Mis temores lamentablemente fueron acertados. Aún así pude seguir sacando imágenes con diferentes iluminaciones.





Volvió a perderse en la seguridad de la espesura después de que una lechuza campestre sobrevolara la zona. Estuve un buen rato sin escuchar su característico canto hasta que me percaté que se encontraba en una loma a unos 500 metros. Estuve controlando su ubicación pero fue desviar la vista para mirar hacia el otro lado y al intentar volver a divisarlo comprobé que había desaparecido. De repente escucho ese inconfundible siseo que acompaña sus vuelos y trato por todos los medios de localizar su trayectoria. Veo que viene directo a su cantadero  y por suerte puedo llevarme una serie de imágenes.

                                             

La luz ya no era la idónea y me dediqué a disfrutar de su comportamiento durante un buen rato. Tomé algunas imágenes más y dí por finalizada la jornada. Esta es la que más me gusta de esta última serie porque muestra perfectamente el cauteloso comportamiento de la especie.


Por último me gustaría dar las gracias a José David y su hermano Raúl por hacer posible que muchos amantes de la naturaleza y de la fotografía podamos disfrutar de maravillas como esta.                        



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